Manifesto

No se porqué se me ocurrió ese titulo, solo sé que vino a mi cabeza, lo sentí en el cuerpo. Es como si diferentes partes de mi empezaran a moverse y la idea empezara a sentirse antes que a construirse. Empieza en forma de incomodidad, de nudo, de vacío lleno, primero en las piernas y luego en el estómago, se expande por mis brazos, llega a mis manos, la siento en la palma de las manos mientras escribo, vuelve a mi estómago, sube por mi garganta, quiere salir por alguna parte y parece no encontrar el lugar ni la manera… Aquí estoy. Buscando arraigo, buscando raíces donde plantarme, no las encuentro. Ya sé que estoy buscando mal. Estoy buscando afuera, en otros, en sus miradas, en sus palabras, en sus textos, en sus historias, en el cruce de nuestras vivencias, en la ausencia de las mismas. Pero hoy algo se siente diferente. Hoy mi cuerpo me pide a gritos dejar de mentirme. Dejar de buscar afuera. El camino es hacia adentro. No estoy sola, estoy conmigo. Soy más que suficiente, mi complejidad es casi una multiplicidad de personalidades que jamás me dejan sola, que necesito escuchar y no puedo hacerlo con el ruido de los otros. El camino es hacia dentro. Sin otros. Hacia mi misma. Ese es mi puto manifesto. Al menos hoy. 

 

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El amor es una putada

El amor?

Yo… todo eso bonito de las canciones, de la poesía y de las novelas: no lo cato.

Vamos ni yo ni nadie.

El amor es una putada!

Una putada enorme, es una trampa del cerebro, esta estudiado.

Hace que veas de color de rosa cosas que no lo son.

¿Y para qué? Para que no puedas vivir sin esa persona, para que pierdas la cabeza y acabes, pues como se acaba en el amor, teniendo hijos, eso es el amor.

¿Y luego que? Te levantas un miércoles por la mañana después de unos años y dices “venga, pues parece que se me ha pasado el amor” porque el amor se pasa, y ahí estás tu, antes enamorada veías a un hombre maravilloso, pero ahora ves a un señor calvo metido en tu cama, en tu vida, y tienes un hijo con el, ¡un hijo, chaval!

 Que llora, que come, que se pone malo, que tiene frío.

Y tu… “pero si cuando empezamos esto era maravilloso, nos dábamos la mano, veíamos el atardecer juntos, ¿qué ha pasado aquí?” pues ha pasado que todo era una trampa cariño, una puñetera trampa para que sobreviviera la especie.

Y da igual que no tengas hijos, porque si te enamoras vas a sufrir, porque nadie es tan maravilloso como parece el primer día.

Yo no teniendo hijos me he encotrado con un señor calvo metido en mi cama, pero yo todo lo que he sufrido en mi vida, TODO, ha sido por culpa del amor, ¡todo!

El amor es una mierda y lo peor de todo es que lo necesitamos, necesitamos estamparnos una puta y otra vez contra esa tonelada de mierda.

 – – – – –

Tokio

180°

Es poético ver cómo la vida cambia de un momento a otro,

es mágico que una situación llena de tristeza, dolor y desasosiego,

sea la puerta de entrada para una serie de eventos afortunados,

en irrisorio que la tristeza sea el catalizador de lo inesperado.

Ese fue inicio de un sinfín de situaciones que simplemente no estaba esperando,

ni siquiera imaginando.

En diciembre del 2017 mi vida cambió,

sin yo pedirlo todo se sacudió,

sin esperarlo mi camino se bifurcó.

Aquel evento nublado por las lágrimas que invadieron mis ojos por semanas enteras,

ese momento que me dejó con un corazón roto permitió que la luz entrara,

aquellas grietas hicieron el camino para lo que vendrá,

ese evento no fue más sino una alerta para todo lo que venía.

Un corazón roto me advirtió que me preparara para lo inesperado de la vida,

que me alistara para un 2018 lleno de cambios,

de nuevos caminos, de oportunidades que nunca imaginé.

Me encantas Vida!

Me maravillas!

Me asombras!

Me dejas sin palabras!

Y ahora, abro mis brazos para lo que tengas planeado.

Entrego mi destino al azar, a la magia, al encanto y a la brujería.

Entrego mi camino, entrego mi futuro, entrego mi vida.

 

Llorar :)

Llorar sin sentir un nudo en la garganta o en el estomago, llorar simplemente porque lo siento, llorar y no sentir que me estoy ahogando o desahogando, llorar por llorar. Supongo que si, que siempre hay una primera vez para todo. No entiendo muy bien pero tampoco me mata entender, solo se siente bien llorar, sentir las lágrimas escurrir por mis mejillas, llegar a mi boca y que no sea amargas ni saladas, al contrario, son dulces ¡dulces! Seguro que no lo son pero así las saboreo, así las siento porque son lágrimas de felicidad, de estupefacción frente a mi misma y a lo que puedo sentir, a lo que me estoy soltando ¡me estoy soltando! Sé que todo esto puede parecer una incoherencia, un sin sentido, pero no lo es, tiene todo el sentido del mundo, al menos para mi. Llorar de alegría, llorar porque puedo, llorar porque siento, llorar porque libero, llorar por mis miedos, llorar porque esos miedos no me aprisionan, llorar por mi y para mi, llorar porque el aprendizaje que es conocerme, explorarme, enfrentarme, quererme, llorar porque soy mi reto más grande, llorar porque eso deja de asustarme, llorar por aceptarme, llorar por todo y llorar por nada… llorar por llorar…

Esta es una de las pocas veces que escribo simplemente porque me nace y no como un ejercicio de catarsis, escribo por el placer de hacerlo, por poner en letras y palabras una emoción y una sensación que quiero grabar en mi cuerpo y más aún en mi alma.

¡Gracias Universo! y ¡Gracias a ti que me das la posibilidad y el espacio de ser!

Bogotá

Volver. Volver y sentirte extraña, ajena, fría, sola. Volver y sentir que me asustas, sentir un nudo en la garganta, mareo, dolor de cabeza, náuseas. Estás fría, lluviosa, ahora entiendo porque eres “la nevera”. Me calmo, respiro y siento tu olor; ese olor a frio que siempre me ha gustado. Siento el viento en la cara y lo llevo lento a mis pulmones, miro a mi al rededor y siento a la gente, a esos que llegamos de muy lejos a cumplir nuestros sueños. Algunos volvemos a casa, otros hasta ahora empiezan la travesía de conocerte. Empiezo a entender la ráfaga de emociones que acabo de experimentar, llegar, volver, sentirte y sentirme aquí, contigo, hace que el peso de la realidad me agobie por unos momentos… el nudo de la garganta parece no querer irse, me obliga a soltarlo, a desenlazarlo; poco a poco lo voy humedeciendo, la sal empieza a corroer las fibras, se va deshaciendo y va cayendo lentamente a mi estomago. No es el mismo nudo, está más suelto, pero aún me impide respirar del todo bien, me impide profundizar en el frio del aire, sentirlo penetrar mis poros y refrescar mi piel. Vuelvo a humedecerlo y esta vez los pequeños arroyos salados que recorren mis mejillas son suficientes para desatar el nudo. Miro tus montañas y te reconozco, repito mi mantra, miro a la gente y te reconozco, repito mi mantra, camino tus calles y te reconozco, repito mi mantra, te siento en los huesos y me reconozco, repito una última vez mi mantra. Volví. Te extrañé. Aquí vamos de nuevo.

Me olvidé de algo.

Nunca pensé que esto era algo que me iba a hacer sentir tan extraña, siempre imaginé este momento como uno de liberación, de quitarme peso de encima. Pero hoy me siento vacía, tal vez porque no me lo esperaba, porque en mi versión de los hechos: este era el mejor momento, este era el mas estable, el de mayor proyección hacia el futuro, pero ahora todo cambio, y no porque yo lo haya decidido.

Tal vez eso es lo que me tiene con mayor incertidumbre, aún cuando yo sabía que esto iba a pasar, preferí no ser yo la que tomaba la decisión.

Nunca pensé que me iba a hacer falta, algo que yo misma me obligue a extrañar.

Nunca pensé que yo solo iba a permitir ser la parte desechable de alguien más.

Nunca pensé, y ese fue el problema. 

 

NUNCA PENSÉ, me dediqué solo a sentir, me dediqué solo a amar, y eso está bien, pero en ese esfuerzo de amar duro, me deje de amar a mi misma, permitiéndome el lujo de amar a alguien más que a mi.

Mi lección: amar mucho, pero no tanto que se me olvide amarme a primero.

A mi yo de 40 años

Actualización 13 de diciembre de 2017!

Estoy escribiendo mientras estoy enojada con Alejo. ¿Por qué? No sé! pero estoy enojada y me dan ganas de escribir esto, porque cada día trato de dejar de ser tan cascarrabias, pero no es fácil, y es algo que espero que mi yo de 40 años haya aprendido a controlar.

Desde siempre he sido, y seguro lo serás, una enojona, caprichosa, que solo busca llamar la atención. Espero que hayas aprendido que ser así solo te hace perder buenos momentos, espero que ya seas una persona madura y menos ansiosa, aunque creo que será al contrario, serás y más impaciente.

Hoy pienso que no quiero vivir mas de 40 años, por eso te escribo a ti, porque a esa edad ya seré una persona que solo quiere dinero y esas cosas que me asquean de la gente grande y de algunos jóvenes.

Seguro ya creerás en el Papa y querrás…

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